Por qué enero no siempre se siente como un inicio y cómo volver a ti sin exigirte

Nos enseñaron que el año empieza en enero. Lo dice el calendario, lo repite la sociedad, lo refuerzan las redes.

Y con ese cambio de fecha llega una idea instalada: “hay que empezar”. Empezar el año, empezar de nuevo, empezar mejor.

El problema es que ese mensaje no cae en el vacío. Cae sobre personas reales que vienen de un año largo, exigente o frustrante. Y cuando eso pasa, no genera impulso. Genera ruido.

Ruido en forma de pensamientos conocidos: “algo me pasa”, “no estoy bien”, “debería sentirme distinto”, “todo el mundo parece activado menos yo”.

Ahí aparece la culpa. Y con la culpa, la desconexión.

No porque estés haciendo algo mal, sino porque empiezas a medirte desde afuera.


Cuando compararte te saca de ti

Gran parte de la desconexión que muchas personas sienten en enero no nace de adentro. Nace de la comparación.

Ves a otros “arrancando”, planificando, con lista de metas, diseñando su vision board, viajando, entrenando, haciendo dieta y logrando. Y sin darte cuenta, empiezas a preguntarte por qué tú no estás igual.

El problema no es que otros estén en movimiento. El problema es intentar empezar tu ciclo desde el ritmo de alguien más.

Ahí es donde te vas de ti. 

Y cuando te vas de ti, cualquier comienzo se siente forzado.


Empezar no es lo mismo que moverse

Otra confusión muy común es creer que empezar es hacer algo. Moverse. Activarse. Llenar la agenda.

Pero los procesos reales no arrancan con acción. Arrancan con alineación.

Cuando vienes de un periodo exigente, el cuerpo no está disponible para proyectar. Está ocupado sosteniéndote, recuperándose, acomodando lo vivido.

Si en ese estado te empujas a “arrancar”, no estás empezando: estás reaccionando.

Por eso, puede que para muchas personas, enero no se siente como un inicio, sino como una resistencia interna constante.

Y esa resistencia no necesariamente es tu enemiga. Puede ser una señal clara de que algo no está alineado.


Qué significa realmente estar desconectado

Hablar de desconexión no es algo abstracto ni elevado. Es muy concreto y muy cotidiano.

Estás desconectado cuando:

  • sigues haciendo sin registrar cómo estás
  • tomas decisiones solo desde la cabeza
  • respondes a expectativas externas sin preguntarte si las puedes sostener
  • te empujas cuando hay señales claras de cansancio o saturación
  • confundes exigencia con compromiso

Eso sí es desalineación: cuando lo que haces no coincide con lo que estás pudiendo sostener hoy.

No es un defecto. Es una condición humana cuando no hay pausa ni escucha.


El cuerpo no frena para sabotearte, frena para avisarte

El cuerpo es el primer lugar donde se nota la desalineación. No porque sea un obstáculo, sino porque suele registrar antes que la mente.

Tensión, cansancio, apagamiento, sensación de bloqueo: no son fallas, son mensajes.

El cuerpo no frena porque no quiera avanzar. Frena porque no está siendo tenido en cuenta. Y por eso, antes de preguntarte qué tienes que empezar, necesitas entender desde dónde estás intentando hacerlo.


Ejercicio · Reconocer desde dónde te estás midiendo

Este ejercicio no es para cambiar nada todavía. Es para ver con honestidad desde dónde te estás exigiendo empezar.

Dedícale 10–15 minutos. Hoja y lápiz. Sin distracciones.

➡︎ Identifica el lugar desde donde te estás midiendo

Responde por escrito, sin pensar demasiado:

  • ¿Con quién te comparaste esta última semana?
  • ¿Qué viste en otros que te hizo sentir “atrás”, “apagado” o “mal parado”?
  • ¿Qué crees que deberías estar haciendo ahora mismo?

No lo filtres. Escríbelo tal cual aparece.

➡︎ Detecta el efecto de esa comparación en ti

Ahora responde:

  • ¿Qué emoción aparece cuando te mides desde ahí? (ansiedad, culpa, presión, cansancio, frustración…)
  • ¿Qué sensación física acompaña esa emoción? (peso en el pecho, nudo en el estómago, tensión, apatía…)

Acá no analizamos. Solo reconocemos.

➡︎ Vuelve a tu referencia interna

Ahora cambia el foco y responde:

  • Si hoy no tuviera que cumplir expectativas externas, ¿cómo describiría honestamente mi estado actual?
  • ¿Qué necesitaría este momento mío para sentirse respetado?

No pienses en lo que deberías necesitar. Piensa en lo que ya está pidiendo.

➡︎ Cierre del ejercicio

Completa esta frase y déjala escrita:

“Hoy no estoy atrasado. Estoy __________________________________________________.”

(Ejemplos reales que suelen aparecer: cansado, cerrando, reacomodándome, procesando, recuperándome, confundido, sensible, en pausa…)

Esa palabra no es un problema. Es tu punto real de partida.

↪︎ Qué hace este ejercicio

Este ejercicio no busca motivarte ni activarte. Busca sacarte del juicio.

Cuando te mides desde afuera:

  • cualquier estado interno parece insuficiente
  • cualquier ritmo parece lento
  • cualquier pausa parece un error

Cuando vuelves a tu referencia interna: la culpa baja, el cuerpo se afloja, la claridad empieza a aparecer sola.

No porque “hiciste algo”, sino porque dejaste de pelearte con tu momento. Y ese es será el primer movimiento real de tu proceso (sin importar la fecha que sea).

↪︎ Cómo interpretar lo que apareció

  • Si apareció alivio → estabas necesitando permiso para dejar de exigirte.
  • Si apareció incomodidad → probablemente llevas tiempo empujándote.
  • Si apareció vacío o bloqueo → puede haber carga acumulada que no se resuelve solo con conciencia.

Todas estas respuestas son normales. Ninguna indica que estés mal. Indican desde dónde estás empezando.


Cuando el bloqueo no se va solo con pausa

Hay momentos en los que, incluso después de escuchar al cuerpo, la sensación de bloqueo persiste.

No porque estés haciendo mal el ejercicio, sino porque hay cargas, tensiones o estados energéticos que necesitan ser liberados, no solo observados.

Para esos casos, dentro de En Modo Éxito existe la guía De Energías Bloqueadas a Potencial Ilimitado, una herramienta práctica para trabajar bloqueos, liberar energía acumulada y recuperar claridad antes de tomar decisiones importantes.

No es un paso obligatorio. Es un recurso cuando el cuerpo ya habló y algo sigue detenido.

Si quieres conocer más de ella, haz click AQUÍ


Enero no tiene que ser el mes en el que demuestras nada. Puede ser el mes en el que entiendes desde dónde estás viviendo.

▪️ No estás llegando tarde.
▪️ No estás fallando.
▪️ Estás volviendo a ti.

Y desde ese lugar, por primera vez después de mucho tiempo, el comienzo deja de ser una exigencia y se convierte en algo posible.

Si al hacer este ejercicio quieres compartir cómo te sentiste, o te quedó alguna duda, puedes escribirnos a eliana@enmodoexito.com, leemos cada mensaje y respondemos con la misma atención con la que fue escrito.